Disfrutemos en el trabajo… y en la vida. Por Mª Jesús Álava

By 8 abril, 2016Blog

 Si nos pasamos dos tercios de nuestra vida trabajando, merece la pena que aprendamos a disfrutar de nuestra profesión.

Si lo pensamos bien, es la mejor inversión que podemos hacer.

Algunas reflexiones finales pueden sernos de utilidad. Recordemos que ante las dificultades siempre podremos actuar:

  • Aunque tu jefe no te valore como tú mereces, él es el que se equivocan. A su error no añadas tu sufrimiento.
  • Tu valía como persona depende de ti, de lo que eres, de lo que piensas, de lo que haces, de tus esfuerzos y tus reflexiones, de tu entrega y tus aportaciones, de tus análisis y tus reflexiones.
  • No dejaremos que los Compañeros Poco Recomendables nos distraigan con sus especulaciones. Siempre han existido los trepas. No nos vamos a amargar por ello. Sabemos perfectamente cómo ponerles en su sitio.
  • Podemos lograr nuestra conciliación profesional y familiar.
  • Gestionar mejor nuestro tiempo, y priorizar nuestros valores, nos será de gran utilidad, para conseguir el objetivo principal.
  • El estrés no es malo, si lo sabemos controlar. Una vez conseguido, tenemos una gran ventaja sobre las personas que aún no han logrado un buen equilibrio emocional.
  • La jubilación es el final de una larga etapa, donde no éramos dueños de nuestro tiempo. Convirtámosla en el principio de un período lleno de posibilidades, de opciones, de sueños y de realidades.
  • No siempre que tengamos dificultades, la solución será cambiarse de trabajo.
  • La mayoría de las veces no será necesario un cambio externo, pero resultará imprescindible el fortalecimiento interno.
  • Cuando nos sintamos injustamente tratados, será el momento de reforzarnos, de cuidarnos, de valorarnos, de querernos, de reírnos y de ilusionarnos de nuevo.
  • Tomaremos las situaciones difíciles como un aprendizaje, que favorecerá nuestra creatividad.
  • Diremos “no” todas las veces que necesitemos decirnos “si” a nosotros mismos.
  • Por mucho que nos provoquen, el que caigamos o no dependerá de nosotros, no del provocador.
  • Podemos aprender de nuestras experiencias y de nuestras observaciones.

“La vida sólo puede ser comprendida hacia atrás, pero únicamente puede ser vivida hacia adelante”

– Sören A. Kierkegaard -.

  • El conocimiento de la psicología nos será de gran ayuda para actuar desde la inteligencia emocional.
  • Hemos decidido disfrutar de nuestro trabajo y de nuestra vida.
  • Por último, recordemos que nuestro ánimo, nuestra confianza en nosotros mismos, nuestra seguridad en nuestros principios, nuestra forma de querernos y de cuidarnos, nuestro sentido común y nuestro sentido del humor, nos ayudarán a vivir nuestro trabajo y nuestra vida con toda la fuerza de nuestro optimismo y con toda la ilusión de nuestro realismo. Ya nos lo decía Rabindranath Tagore “La vida merece ser vivida con todo entusiasmo y alegría. Es el don más precioso que tenemos”.

Y lo haremos de maravilla si todos, hombres y mujeres, actuamos desde la Inteligencia Emocional que todos tenemos.

 Como escribía en uno de mis libros, no pensemos que alcanzar la felicidad es un camino agotador y tortuoso; ¡nada más lejos de la realidad! Una vez que somos conscientes de nuestros pensamientos, que sabemos cómo generar emociones positivas, que nos ayuden a ser más felices, el camino está al alcance de nuestras manos, y lejos de agotarnos nos rejuveneceremos. Ya nos decía Kafka que la felicidad suprime la vejez.

Recordemos que todo es tan sencillo y tan complejo como poner el cerebro a nuestro favor.

 Sabemos que nuestros pensamientos transmiten órdenes a nuestro cerebro, pero si estas órdenes son equívocas o contradictorias, al final provocamos un lío de difícil solución.

No confundamos a nuestro cerebro, potenciemos hábitos saludables y démosle mensajes claros, como por ejemplo:

  • Asumir que nos podemos equivocar.
  • Asumir que habrá cosas que desconozcamos o no sepamos hacer.
  • Pensar en positivo.
  • Aceptar que, con frecuencia, las cosas llegan o se consiguen más tarde de lo que pensábamos.
  • Seguir confiando en nosotros después de un “aparente fracaso”.
  • Sonreír al máximo y NO SUFRAMOS INÚTILMENTE.

 Y dentro de la sonrisa, os hago partícipes de que para mí la Felicidad es sentirt el abrazo amigo de la vida.Y en el trabajo mi meta será sentirlo cada día, cada momento, cada segundo.

De nosotros, solo de nosotros, depende logralo.